IV.- La Teología del Amor (TESIS III)
04.00. El fin, sentido o significado UNITIVO.
TERCERA TESIS: el acto de la cópula carnal en la pareja humana tiene un FIN (más que sentido o significado) UNITIVO - amor mutuo, unidad (de dos) y estabilidad (para siempre) - que necesariamente ha de estar siempre presente para que el acto sea plenamente humano.
El Fin procreador sería primario para la especie, pero no siempre y en todos los actos de unión carnal.
04.00.- ¿Qué es la Teología del Amor?
Qué es.
La MORAL del amor veinte siglos después de Cristo aún esta por escribir. Hemos desarrollado ampliamente la Teología del Deber y la Moral basada en el Deber.
La moral del amor no es la moral "sobre el amor" que tiene por objeto el amor. Es la moral que tiene como fundamento el amor, como medida el amor, como justificación la "cantidad" o "intensidad" de amor que "contiene en si" cada acto humano.
Un acto será bueno si nace del amor, si se hace con amor, si produce amor. Un acto será malo, pecaminoso, si nace del egoísmo (en su más amplio sentido) si se hace con egoísmo, si produce egoísmo, en mi o en los demás.
En el Amor, en cuanto a su fin propio.
Y la objetividad del acto en si en cuanto a su fin propio: un acto no puede ser hecho con amor ni nacer del amor si "conscientemente" se hace contra la propia naturaleza de él, a no ser como mal menor, por un bien mayor. Es la conciencia, en moral tradicional, como normal última de la moralidad del acto, que si es errónea, e invencible, es obligatoria, porque es "sentida como bien o amor".
En el Amor, conforme a la Voluntad de Dios.
Igual razonamiento podríamos hacer con la voluntad de Dios: todo lo "sentido" como voluntad de Dios, con conciencia cierta y errónea invencibles es voluntad de Dios.
Mandato a Abraham.
No de otra manera se puede entender el mandato de Dios a Abrahán de sacrificar a su hijo, que evidentemente como prueba podría ser entendido por Abrahán, como voluntad de Dios, pero no como recto, porque Dios no puede querer jamás la muerte violenta del hombre ni mandarla, aunque sea dueño supremo de la vida, porque es algo que no puede nacer del amor, y Dios es amor.01.00.05.01.-
La muerte violenta sin razón, injustificada, va contra el ser de Dios, que es Amor, porque va contra el amor a sus criaturas, en su esencia está el amor como bien difusivo per se, y no contra el poder de Dios, que como dueño y señor de todo lo creado es dueño del “día y de la hora”
La ética del Amor exige la adecuación a la verdad.
La Moral del Amor exige la moral de la Verdad y la de la veracidad. Sólo la Verdad hace verdadero el amor, por lo que todo acto humano no fundamentado en la verdad natural del acto, la ley natural, su adecuación a la propia naturaleza del acto, es espurio e ilegítimo. Porque la ley natural está basada en la Verdad de Dios como Creador, y en Dios, Verdad y Amor, son una misma cosa.
La ley positiva, religiosa o civil no puede traspasar la verdad de la misma ley natural y así toda libertad no tiene como límite la libertad de los demás sino la propia naturaleza de las cosas, es decir en la ley natural.
La verdad de la naturaleza de las cosas es el único fundamento ético de la teología del amor, y de la moral del amor.
Sólo una conciencia erróneamente invencible, hace a un acto falso en “su” verdad pero lícito o permitido, incluso obligado, aunque no sea verdadero. (Con conciencia dudosa no se debe obrar y éticamente no se debe obrar)
Así pues para practicar y obrar en el amor es necesario buscar la verdad y obrar en la verdad.
Cristo, camino a la verdad, al amor y a la vida.
“Yo soy el camino, para llegar a la verdad, y soy la verdad para llegar al amor y por el amor se llega a la vida y a la Vida. Es decir al bien y a la santidad.
04.00.00. Introducción a la Teología del Amor.
04.00.01. La superación del amor a nosotros mismos por su igualdad al prójimo.
El mandato a Moisés. La ley del repudio. La esclavitud.
El mandamiento antiguo dado por Moisés obligaba a amar al prójimo como a nosotros mismos: esta era su medida y hasta ella había que llegar. Superaba en un grado la ley del Talión, que parecía basada en un concepto de "justicia brutal": "ojo por ojo y diente por diente"
04.00.02. La ley evangélica: el mayor amor, dar la vida por el amigo.
Pero en el mensaje evangélico se supera de nuevo la medida del amor: ya no es igual a sí mismo, sino que traspasa nuestra propia medida y se iguala a la medida de Dios: "Amaos los unos a los otros como YO os he amado". Y "la medida del amor, es amar sin medida".(San Agustín) "Me amó y se entregó por mí: hasta la muerte y muerte de cruz".
Ya hemos llegado a la medida del amor cristiano, ya hemos llegado con Jesús a la plenitud de los tiempos, ya el amor es AMOR.
"PORQUE NADIE TIENE MAYOR AMOR QUE EL QUE DA LA VIDA POR SUS AMIGOS": ya podemos amar con el mismo corazón de Dios.
04.00.03. El amor a Dios y al prójimo.
Pero Dios como dice San Juan, no quiere ser amado directamente, en un acto frío y teologal, sino a través de sus criaturas.
Es el amor a sus criaturas, y por tanto a la mujer o al marido, en el amor conyugal, la medida del amor a Dios, y si no, somos "unos mentirosos"; así de sencillo, así de humano, así de divino.
Así Dios se hace tu hermano: "lo que hiciereis al más pequeño de mis hermanos a Mí me lo habéis hecho".
Así siempre eres comunidad, iglesia, pueblo de Dios, Cuerpo Místico de Cristo, comunión de los santos, vasos comunicante de la Sangre redentora del Salvador.
04.00.04. El amor directo a Dios y el amor a Dios en sus criaturas: teología del amor.
Y a Dios entonces, ¿no se le puede amar directamente?
Pues claro que sí: como que es el objeto del primer mandamiento: "con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu espíritu". El Dios cristiano es un Dios "personal", "uno y trino" y son las personas el objeto único y directo del amor. Dios es suprema persona y el objeto o fin supremo de nuestro amor.
Lo que aquí se defiende es que sin amor a tu hermano ese amor al Dios personal cristiano es falso, vacío y huero, porque El es el autor de todas las criaturas, y a todas ellas las ama y las conserva con su amor en la existencia.
Como podríamos negar la fusión mística del amor entre Dios y el hombre: pero en ese amor, porque todas las criaturas están en Dios, está presente nuestro amor a todas las criaturas.
En este sentido Dios también es mi prójimo.
04.00.05. Sólo el amor la justifica y justifica cualquier acto humano.
Sin amor se prostituye la voluntad creadora de Dios. Ver también en
Ni siquiera el deseo de cumplir el mandato divino de "creced y multiplicaos", justificaría el acto genital "sin amor al otro", (parecería con amor a Dios) pues, "como puedes amar a Dios a quien no ves, si no amas a tu hermano a quien ves: eres un mentiroso" (San Juan) ¿y quién más "hermano" ("prójimo" = "próximo") que la propia pareja en el momento de unión más íntima?
Repetiremos el párrafo anterior:
En otras palabras, es la intencionalidad humana la que le da el último sentido de moralidad al acto genital, es principalmente la intencionalidad unitiva, pues la puramente procreativa en sí sólo y por sí, (per se) sin la unitiva de comunicación de la pareja de amor y unidad, sería también ilícita, al estar "usando" al otro de la misma manera que a una probeta de fecundación artificial, sólo para la procreación, o como una máquina que produce un nuevo ser, pero sin la "consideración de persona" del ser en que se engendra, o del ser que engendra.
¿Sería lícito este acto matrimonial en que un esposo usa al otro exclusivamente para procrear porque quiere perpetuarse en el hijo, pero desprovisto de todo amor al otro y de toda consideración de persona?
Ni siquiera la justificaría el amor propio o a nosotros mismos, porque la genitalidad es en sí relación, diálogo y comunicación, ida y vuelta del amor cerrándose en el círculo perfecto de la pareja humana: "varón y hembra los creo".
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